El brunch del día siguiente: cómo organizarlo con sencillez
El brunch del día siguiente suele celebrarse entre las once y las quince horas, en fórmula libre. Invita a quien quieras, pero pregunta por la asistencia en el momento de responder a la invitación: es la comida cuyo número de comensales es más difícil de adivinar.
A quién invitar
Todos los invitados, solo la familia y los allegados, o quienes han dormido en el lugar: no hay regla. Anúncialo en la invitación en lugar de boca a boca esa misma noche; si no, no sabrás para cuántos prever.
Qué servir
Un buffet va mejor que un servicio a la mesa: cada uno llega a su hora. Bollería, huevos, embutidos, quesos, ensaladas, fruta y café en abundancia. Las sobras de la víspera pueden completarlo si el catering las ha conservado en frío y lo has acordado con él.
Los puntos prácticos
- La hora a la que hay que dejar libre el lugar: marca el final del brunch.
- Quién monta y quién recoge: la víspera, todo el mundo se acostó tarde.
- La vajilla: la del catering suele recogerse durante la noche.
- El café: prevé varias máquinas o grandes termos.
Contar a los presentes
Haz la pregunta «¿Estarás en el brunch del domingo?» en la respuesta a la invitación, para cada persona. La cifra siempre baja un poco el día de la boda: algunos emprenden el viaje temprano.
Las cifras detalladas y sus fuentes: Precio de un catering.