Presupuesto de boda: cómo construirlo y seguirlo
Un presupuesto de boda se construye separando las partidas fijas (lugar, fotógrafo, música) de las que varían con el número de invitados (comida, bebidas, papelería). Después se siguen tres cifras por partida: previsto, firmado y pagado.
Partir de un presupuesto total, no de una lista de deseos
Decide primero el importe total que puedes comprometer, incluidas las aportaciones de las familias. Repártelo después entre las partidas. Lo contrario, sumar presupuestos y descubrir después el total, es la primera causa de sobrecostes.
Partidas fijas y partidas por persona
El alquiler del lugar, el fotógrafo o la música cuestan lo mismo para ochenta o para ciento veinte invitados. La comida, las bebidas, las invitaciones, los detalles para los invitados y a veces el mobiliario se multiplican por el número de comensales. Por eso el número de invitados es la primera palanca sobre el total: diez personas menos aligeran varias líneas a la vez.
Las partidas que se olvidan
- Las comidas de los proveedores.
- Las horas extra del lugar o del personal de servicio.
- El descorche si llevas tus propias bebidas.
- La entrega, la instalación y la recogida del material.
- Las pruebas de peluquería y maquillaje, los arreglos.
- El brunch del día siguiente.
Guarda una reserva para lo imprevisto: siempre lo hay.
Seguir lo que está firmado y lo que queda por pagar
Para cada partida, anota el importe previsto, el importe del presupuesto firmado, los anticipos pagados y la fecha del pago final. La mayoría de los proveedores piden el pago final en los días previos a la boda: varios vencimientos coinciden en la misma semana, mejor saberlo con antelación.
Las cifras detalladas y sus fuentes: El presupuesto de una boda.